La farmacia como empresa ante la crisis del COVID-19

La economía ha sufrido un duro golpe por la crisis sanitaria del COVID-19. La actividad se ha reducido en muchas empresas. Numerosos negocios han tenido que cerrar, temporal o permanentemente, y a día de hoy el futuro a corto plazo sigue siendo incierto.

Sin embargo, determinadas actividades esenciales no se han visto apenas afectadas. Alimentación y salud son las principales. La farmacia entre ellas. En un reciente boletín, la Asociación Madrileña de Asesores de Farmacia (AMAF) analiza el valor de la oficina de farmacia como inversión. Su conclusión es que esta «esta crisis nos ha demostrado que las farmacias son y serán un negocio seguro«.

Los datos acumulados desde el inicio de la crisis sanitaria indican que estos establecimientos vienen siendo «de los pocos que no han tenido que cerrar en esta crisis». «Aunque algunas han vendido más que otras, no es comparable con haber tenido que cerrar un negocio más de mes y medio», prosiguen.

La AMAF destaca que, durante la pandemia, la labor asistencial se ha visto además «potenciada enormemente», con farmacéuticos que, dicen, «se han convertido de facto en médicos de familia ante la ausencia de consultas médicas en los centros de Atención Primaria».

Además de medicamentos, las farmacias están vendiendo otros productos de higiene, como mascarillas o geles hidroalcohólicos, o de prevención. El consumidor tiene confianza en que, si compra estos productos en la botica, son seguros.

Para la Asociación, todas estas circunstancias «favorecen a la oficina de farmacia, no sólo en su vertiente sanitaria, sino también en su vertiente de negocio«. En comparación con otros establecimientos, dicen, «la farmacia no sólo se ha mantenido en esta crisis sino que, por decirlo de alguna manera, ha ido más allá». Y es más. AMAF considera que «todavía tiene mucho campo de crecimiento a través de la venta on line«, que opinan, podría ser uno de los segmentos que salgan reforzados de esta crisis.

«Todo ello no hace más que afianzar a las oficinas de farmacias como un negocio seguro y rentable, que no solo sobrevive a cualquier situación de crisis o emergencia, sino que es indispensable y mejora aún más sus servicios ante estas situaciones», aseguran, destacando la oportunidad que supone para los interesados en comprar, tras un estancamiento en las transacciones durante el primer mes de confinamiento.

Manuel Martínez Ramos

Lotisse Asesoría. Depto.de farmacias