El euro digital, ¿Es igual que el dinero en efectivo?
Los euros digitales van a comenzar a circular, en pruebas, en 2027, y está prevista su primera emisión oficial por el Banco Central Europeo, en 2029.
Pocos saben en qué consiste. Ya pagamos con tarjeta, tenemos la App del banco, hacemos transferencias, usamos Bizum y, solo a veces, pagamos en efectivo. Es decir, hoy día, casi todo lo hacemos “digitalmente”. Por eso es difícil comprender en qué se diferencia del dinero “normal”.
Entonces, ¿Qué es el euro digital?
Para entender qué es, hay que compararlo con los billetes y monedas.
La “Zona Euro” está constituida por 21 países de los 27 que forman la Unión Europea. Perte
necer a esta zona implica que la moneda de curso legal en estos países es el euro, y la única autoridad que puede emitirla es el Banco Central Europeo, no los bancos centrales de cada país. Es el BCE el que decide cuántos billetes y monedas se imprimen y cuál es el Tipo de Interés que cobra a los bancos públicos y privados, lo que influirá, entre otras cosas, en la inflación o los intereses de préstamos e hipotecas.
Pues bien, el euro digital va a ser emitido también por el Banco Central Europeo, igual que los billetes y monedas, pero en formato electrónico.
El principal argumento para su implantación es que, aunque ya pagamos online y existe el efectivo, no existe hoy un medio de pago digital que sea dinero público, aceptado en toda la zona euro y no dependiente de proveedores privados o extranjeros. El euro digital cubriría ese hueco.
¿Qué quiere decir “en formato electrónico”?
Podría pensarse que la nueva moneda, al ser electrónica, es como las “criptomonedas”, pero no tiene nada que ver: es dinero del BCE, igual que un billete o moneda. La analogía más clara sería una tarjeta de prepago. Cargas la tarjeta con un saldo, almacenado en su chip, y puedes pagar sin conexión, mientras tenga saldo.
Un ejemplo reciente de su utilidad práctica es el “apagón” de abril de 2025. Durante horas, los sistemas bancarios no funcionaron, y muchas personas carecían de dinero en metálico para pagar cualquier bien o servicio. Cuando se puedan adquirir euros digitales, éstos se guardarán en el móvil, o en una tarjeta, y se podrá pagar con ellos, sin internet, sin banco y en tiempo real.
¿Qué normativa lo regula?
Todavía no hay normativa aprobada. El Pleno del Parlamento Europeo ha aprobado una Propuesta de Reglamento en la sesión de 9 de julio de 2026. Una vez se apruebe también por el Consejo de la UE, entrará en vigor y será de aplicación directa en toda la UE, sin necesidad de trasposición a la legislación de los países miembro.
¿Cómo va a funcionar?
- Tu móvil (o tarjeta) almacena un saldo de euros digitales.
- Ese saldo está firmado criptográficamente por el BCE, de forma que no puede falsificarse.
- Cuando pagas, tu dispositivo transfiere parte de ese saldo al dispositivo del comerciante o del otro usuario.
- Ambos dispositivos actualizan sus saldos localmente, sin necesidad de internet.
Límites y sincronización
Para evitar fraudes, el saldo offline:
- tendrá límites máximos por transacción (por ejemplo, 200–500 €) y habrá un rango entre 3.000 y 4.000 euros que como máximo se podrán tener en su monedero (si se pudiera tener más, por ejemplo 20.000 euros, mucha gente retiraría el dinero de su banco).
Cuando cualquiera de los dos dispositivos vuelva a tener conexión:
- se sincroniza con el banco o proveedor de servicios,
- se actualiza el saldo global,
- se detectan anomalías (si las hubiera).
Si se detecta un intento de doble gasto, el sistema puede:
- bloquear el monedero,
- revertir operaciones,
- iniciar procedimientos antifraude.
Críticas al euro digital
Las críticas al euro digital se concentran en cuatro áreas:
- Riesgo para los bancos comerciales (pérdida de depósitos, menor capacidad de crédito).
- Temor a mayor vigilancia estatal (privacidad, trazabilidad, Hacienda puede saber cuántos “billetes” digitales tiene cada ciudadano).
- Costes y complejidad para comercios y entidades financieras.
- Dudas sobre su utilidad real (¿resuelve un problema que exista, por ejemplo, la falsificación de moneda?, ¿Se podrá también falsificar?).
Los principales “perjudicados” potenciales serían:
- los bancos comerciales,
- los proveedores de pago privados (Visa, Mastercard, PayPal, Apple Pay, Google Pay),
- comercios pequeños,
- ciudadanos preocupados por privacidad,
- Estados miembros con sistemas de pago muy desarrollados (Países Bajos, Finlandia).
Miedo a desaparición del efectivo
Algunos grupos creen que el euro digital es un paso hacia:
- eliminar billetes,
- controlar todos los pagos,
- restringir libertades económicas.
El BCE insiste en que el efectivo no desaparecerá, pero la sospecha existe.
Críticas desde economistas y académicos
¿Resuelve un problema real?
Muchos economistas sostienen que:
- los pagos digitales ya funcionan bien,
- no hay demanda social de un nuevo medio de pago,
- el euro digital podría ser un “proyecto político” más que económico.
Conclusión
El euro digital se perfila como una evolución necesaria del dinero público en la era digital, destinada a garantizar la continuidad del acceso a un medio de pago seguro y respaldado por el Banco Central Europeo. Su objetivo no es sustituir al efectivo, sino complementarlo, ofreciendo una alternativa moderna y eficiente que preserve la soberanía monetaria europea frente a la creciente influencia de sistemas privados y extracomunitarios.
Sin embargo, este avance no está exento de críticas y preocupaciones. Diversos sectores alertan sobre el riesgo de una vigilancia excesiva en las transacciones. También se teme que provoque una desintermediación bancaria, reduciendo el papel de las entidades financieras tradicionales y alterando el equilibrio del sistema crediticio. A ello se suman las dudas sobre su aceptación social, especialmente entre quienes valoran el anonimato y la tangibilidad del dinero en efectivo.
Véase también:
El derecho al error tributario.
Lotisse. Manuel Martínez Ramos
Graduado ADE
Master en Gestión de Oficinas de Farmacia










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